Katia D´Artigueskatia.katinka@gmail.comC@mpos Elíseos
El Universal
Escribo este texto después de regresar de la presentación de
Quiego, A.C. la asociación que ayer Eufrosina Cruz, una joven mujer indígena de Oaxaca presentó en Casa Lamm.
Seguramente han escuchado el caso de Eufrosina Cruz, la mujer oaxaqueña que poco a poco ha roto y seguirá rompiendo los esquemas basados en los usos y costumbres de su comunidad Santa María Quiegolani. A pesar de que no le fue reconocido su triunfo como presidenta municipal de esa localidad –por el hecho de ser mujer--, no baja la guardia y ahora pone en marcha un nuevo proyecto, en beneficio de las mujeres no sólo de su comunidad, sino de 30 que están cercanas.
No esperen encontrar hoy objetividad en el blog. Confieso que estoy enamorada del proyecto de Eufrosina, de su valor como mujer, de su claridad con respecto a lo que quiere para ella y para las mujeres.
Sólo les cuento un hecho para empezar. En estos días en que todo el mundo quiere ser diputado: ella no quiso. Y miren que se lo ofrecieron todos los partidos (sí, todos). Ella dice que no aceptó porque primero tiene que responder a las mujeres y los hombres que han creído en ella. Dice que lo hace porque de nada sirve que haya una sola Eufrosina, que tienen que haber más.
Y, ¿en qué consiste el sueño de esta mujer de 29 años, zapoteca? Bueno, para empezar en construir un albergue en San Lorenzo Texmelucan, Oaxaca. Se trata de un sitio integral que dé comida, techo a mujeres que como ella, quieran librarse del destino que les espera a las jóvenes de su comunidad y muchas otras: básicamente casarse (ellas muchas veces no deciden con quien), llenarse de hijos y dedicarse a trabajar para los hombres.
Quiere construir este albergue para que puedan tener otra opción. Será un lugar en el que, además, estudien y aprendan proyectos productivos. Cuesta 4 millones y medio de pesos. Sedesol ya quedó con que aportará la mitad, pero necesita conseguir el financiamiento para la otra mitad y para que Quiego pueda funcionar.
Ayer Eufrosina dio esta conferencia de prensa flanqueada por lo que ella llama sus “padrinos”, tres periodistas: Fernanda de la Torre, Javier Alatorre y Sergio Sarmiento.
Y sin más, pongo las cuentas por si ustedes deciden aportar a hacer realidad el sueño de esta mujer y así apoyar a que otras mujeres indígenas puedan tener más opciones para su vida:
BANAMEX CUENTA: 8177656 - SUC. 549
BANCOMER CUENTA 0163164853 - SUC. 5685
Pero quizá ustedes no saben la historia completa de Eufrosina Cruz y cómo es que llegó a tener este sueño. Les cuento.
Tras que su triunfo como presidenta municipal de Santa Maria Quiegolani no se reconoció, en noviembre del 2007, inició una batalla que tenía un objetivo más allá: lograr la igualdad entre hombres y mujeres indígenas porque en casi 100 municipios regidos por usos y costumbres –o abusos y costumbres, como ella les dice—simplemente la palabra mujer no existe. No son ciudadanas, sólo los hombres.
Resultado de esto, fue una reforma a la Constitución estatal de Oaxaca, a fin de lograr que las mujeres participen activamente en las decisiones que se tomen en el régimen de usos y costumbres. Un reconocimiento que les da, también la Constitución, pero que en los hechos no es respetada por la forma de organización que se reconoce, también es ley, en muchos municipios de Oaxaca: los usos y costumbres.
Pero aunque el derecho de las mujeres está en las leyes superiores: la Constitución y la Constitución del estado, los usos y costumbres en muchos lugares pueden más. También pasa porque las mismas mujeres no conocen o no creen en sus derechos.
No ha sido una lucha fácil. Lo mismo trató este asunto con el presidente Felipe Calderón que en cara del gobernador de ese estado, Ulises Ruiz, quien por cierto, fue a visitar Santa María Quiegolani tras el caso de Eufrosina, el primer gobernador en pararse por ahí. A los dos, les hizo saber la necesidad de hacer cambios en su localidad, a fin de que las mujeres tuvieran otra forma de vida.
Contadora de profesión , con el anhelo de estudiar derecho en la UNAM, Eufrosina no sólo se ha convertido en un símbolo ha trascendido fronteras. Su lucha, su movimiento o como quieran llamarle ha sido nombrado por El País como la “revolución de los alcatraces” , que valga decirlo, es la flor que más se da en esa población oaxaqueña. aunque ahí les dicen “cartuchos”. Los cartuchos de Eufrosina, pues, son flores.
¿Por qué esta flor? Eufrosina cuenta que es una de las flores que se da con mucha facilidad en Santa María Quiegolani. Es una flor, que aunque parezca muy frágil, no lo es. Al contrario, es de mucha resistencia, soporta cualquier vendaval. Como ella.
Tan es así, que ha soportado que la expulsen de su poblado. La acusaron de revoltosa, por el solo hecho de llevar una comisión de legisladores quienes fueron a comprobar la forma en que viven en esa zona serrana oaxaqueña.
O bien, ha soportado amenazas de todo tipo, incluso, la han excluido de programas sociales del gobierno federal.
Y claro, típico de estos casos, en autopistas ha sido víctima de accidentes viales (o atentados), afortunadamente sin ningún resultado fatal.
Ante este clima, confía en la labor que ha realizado en su defensa la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la cual solicitó a las autoridades estatales oaxaqueñas y locales de su pueblo, medidas cautelares a fin de preservar su integridad. De hecho, acudió a la CNDH de nuevo la tarde del pasado lunes.
Total que la respuesta de Eufrosina a cómo cambiar su mundo y junto con él el mundo en el que todos habitamos es Quiego, A.C. Y ayer me dio mucho gusto ir a su presentación.
Se los quería comentar, también esperar sus comentarios y bueno, como siempre, estamos en cibercontacto…